Si hay una raza extraña que se encuentra en la naturaleza, está entre nosotros e Íker Jiménez aún no nos lo ha dicho, son los escritores. Lo que no entiendo es que se esfuercen en crear al bueno y el malo, lo agradable y lo horrible, mejor y peor cuando ya tienen todo eso mezclado en su entorno, y en realidad esos conceptos no existen. Por ejemplo, algo que ahora es muy habitual, el tema de la basura. Si yo ya se que "a mí me gusta mucho el rollo ese de la limpieza y el reciclaje", pero luego:
-¿¡Quién ha tirado ese papel!?-o esa botella, ese envoltorio...
Y nadie ha sido. O sea, ni bueno ni malo. Pero por mucho que se esfuercen sigue siendo así. En "Alas de fuego", la prisión de Gorlian y el mundo es lo mismo que el mundo real, porque las tierras yermas, las cordilleras y los desiertos me dirás tú que no hay más de lo que querríamos; pero también hay bosques, llanuras, lugares decentes... por eso no se por qué nunca juego al ni sí ni no ni blanco ni negro, cuando es lo más real y realista que alguien puede concebir "desde el agua de self".